Filosofía

Responsabilidad

La libertad nos da opciones. La responsabilidad nos ayuda a usarlas bien.

Creemos que cada persona tiene la libertad de pensar, elegir, hablar, crear y moldear su propia vida.

Pero no vivimos solos.

Nuestras decisiones afectan a otras personas, a nuestras comunidades y al mundo que compartimos. La responsabilidad comienza cuando reconocemos que nuestras acciones tienen consecuencias, y que cada uno de nosotros tiene cierta capacidad para influir en lo que sucede a continuación.

La responsabilidad no se trata de ser perfecto, obedecer a la autoridad o que te digan cómo vivir. Se trata de usar nuestra libertad con conciencia, respetar la libertad y la dignidad de los demás y asumir la responsabilidad de aquello en lo que podemos influir.

Libertad

Cada uno de nosotros tiene la libertad de pensar, elegir, hablar y crear.

Responsabilidad

Nuestras decisiones conllevan consecuencias para los demás.

Contribución

Cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar, grande o pequeño.

Cooperación

Juntos podemos hacer lo que ninguno de nosotros puede hacer solo.

De nosotros mismos a la humanidad

La responsabilidad crece con nosotros.

1

Por nosotros mismos

Asumimos la responsabilidad de nuestras elecciones, nuestras acciones, nuestro aprendizaje y la forma en que respondemos a los desafíos de la vida.

2

Por los demás

Consideramos cómo nuestras acciones afectan a las personas que nos rodean. Escuchamos, respetamos las diferencias, cumplimos nuestros compromisos, reconocemos los errores y tratamos de reparar los daños cuando podemos.

3

Por nuestras comunidades

Reconocemos que no solo somos miembros de la sociedad, sino que ayudamos a darle forma. Contribuimos donde podemos y participamos en la creación de comunidades donde otros también puedan prosperar.

4

Por la humanidad y el futuro

Reconocemos que nuestro mundo es compartido e interconectado. Tenemos la responsabilidad de considerar las consecuencias de nuestras elecciones más allá de nuestro entorno inmediato y de dejar a las generaciones futuras oportunidades para prosperar.

Ciudadanía madura

A esto lo llamamos ciudadanía madura: la práctica de usar la libertad con conciencia y responsabilidad.

No significa que todos deban pensar o vivir de la misma manera. No requiere abandonar nuestras culturas, creencias, identidades o comunidades locales.

En cambio, nos pide que encontremos una manera de vivir juntos, respetando la dignidad y la libertad de cada uno.

  • Un ciudadano maduro puede estar en desacuerdo sin deshumanizar a los demás.
  • Pueden cuestionar la autoridad sin rechazar la responsabilidad.
  • Pueden admitir que están equivocados sin perder su dignidad.
  • Pueden perseguir sus propios intereses reconociendo que los demás también tienen intereses.
  • Y entienden que no tienen que resolver todos los problemas para marcar la diferencia.

Nuestra parte

Ninguno de nosotros puede cambiar el mundo solo.

Pero cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar.

Nuestra contribución puede ser grande o pequeña: cuidar a alguien, aprender algo nuevo, ayudar a un vecino, crear algo útil, desafiar una injusticia, participar en nuestra comunidad o simplemente tratar a otra persona con mayor comprensión.

No todos tenemos las mismas responsabilidades. Pero todos tenemos la capacidad de contribuir.

Ahí es donde la responsabilidad se convierte en algo más que una obligación.

Se convierte en una oportunidad.

La libertad nos da capacidad de acción.

La responsabilidad le da dirección.

La cooperación le da posibilidad.

Así es como construimos un mundo más humano—juntos.